'' Oh, cómo desearía tener una varita mágica. Entonces podría agitarlo sobre ti y mejorar las cosas. Palabras de un amigo que se han alojado en mi mente. Y aunque hay algunos caballos con los que he trabajado para los que he deseado muchísimo, si hubiera una varita de entrenamiento de caballos, no tendría trabajo o tal vez estaría en el negocio de las varitas. Sin embargo, nunca deja de sorprenderme la frecuencia con que eso es exactamente lo que se espera no solo del entrenador de caballos, sino también del caballo. Tengo altos estándares en lo que respecta al entrenamiento de caballos y la obediencia de un caballo. Espero que un caballo se mantenga de pie cuando lidere; venir a mí y permitirme detenerlo sin voltearme ni levantar la cabeza; para escuchar mis riendas sin ceder ni atornillar; ir a donde pregunto sin empujarme o tirar de mí y la lista sigue y sigue.

Sin embargo, no espero estas cosas sin poner al caballo a trav√©s de una serie de lecciones para ense√Īarle al caballo lo que se requiere de √©l. Ahora, dependiendo del entrenamiento previo del caballo y su actitud, algunos caballos tomar√°n menos tiempo y son m√°s f√°ciles de ense√Īar, pero la consistencia, la repetici√≥n, el prop√≥sito y la conciencia est√°n involucrados, no las varitas. Desafortunadamente, una vez que el caballo sale de mi rancho, su √©xito continuo yace literalmente en manos del propietario. Lamentablemente para m√≠, por lo general, puedo decir que el destino de ese caballo es mucho antes de que lo vea. En esas primeras conversaciones con el due√Īo, cuando aprendo no solo qu√© es y qu√© no hace el caballo, tambi√©n aprendo los porqu√©s. Esa conversaci√≥n tambi√©n me dir√° cu√°nto tiempo le tomar√° a ese caballo volver a esos comportamientos cuando regrese a casa.

La conversaci√≥n incluir√° declaraciones como, “Mi caballo ser√° f√°cil”. o “Este caballo te har√° ver bien”. Estos due√Īos me est√°n trayendo el caballo porque simplemente no tienen tiempo. Piensan que despu√©s de poner algo de entrenamiento en el caballo, ahora de repente tendr√°n el tiempo que no ten√≠an antes y que mi entrenamiento se queda sin m√°s trabajo o aprendizaje por parte de los propietarios. No es Pixie Dust lo que hizo bueno al caballo. S√≠, un caballo puede tener una buena mente y ser un alumno r√°pido y f√°cil, pero los caballos inteligentes reemplazar√°n todo lo que hago con lo que el propietario hace m√°s r√°pido tambi√©n. Aqu√≠ est√° tu varita m√°gica.

Una de mis declaraciones favoritas, “Solo necesitar√° 30 d√≠as ya que no tiene problemas”. De Verdad? ¬ŅPor qu√© est√° √©l aqu√≠ que? Este caballo puede haber tenido alg√ļn entrenamiento profesional 10 hace a√Īos y el propietario sabe que el caballo lo recuerda y solo necesita una “puesta a punto”. Me gustar√≠a sentar al due√Īo y darles un examen de ingreso a la escuela secundaria y ver qu√© recuerdan. Estos caballos son los que han pasado los √ļltimos 10 a√Īos reescribiendo el libro, “C√≥mo entrenar a su due√Īo en seis patadas f√°ciles”. Ahora tengo que lidiar con estos peque√Īos problemas que se convierten en grandes problemas cuando el caballo comienza a comprender que no los tolerar√©. Adem√°s, escucho que el propietario insiste en que “nunca ha hecho eso antes”. Aqu√≠ est√° tu varita m√°gica.

Lo que realmente toma todas las posibilidades de √©xito de un caballo son las declaraciones desalentadoras que apuntan a la actitud de los propietarios de “No estoy cambiando la forma en que monto / manejo el caballo, solo solucione el problema”. El caballo y yo estamos destinados al fracaso incluso antes de comenzar. No importar√° la cantidad de tiempo, sangre, sudor y muchas veces l√°grimas que puse en un caballo que tiene un due√Īo con esa actitud. No entienden que deshacer√°n todo lo que he hecho en una semana o menos. Tan pronto como miran al caballo, lo est√°n entrenando y se niegan a aceptar esa responsabilidad. Los caballos reflejan a los due√Īos. ¬ŅPor qu√©? Todo due√Īo de caballos es un maestro. Cada caballo es un estudiante. Si no te gusta un aspecto de tu caballo, eres t√ļ quien necesita arreglar m√°s que el caballo. Me gusta o no tan f√°cilmente como puedo “arreglar” un caballo, el due√Īo puede '' desenganchar '' Es a√ļn m√°s r√°pido. Aqu√≠ est√° tu varita m√°gica.

Por eso me siento tan renovado cuando el due√Īo de un caballo es responsable de sus responsabilidades en esas primeras llamadas. Admitiendo que necesitan aprender una nueva forma de manejar su caballo y aprender a mantener el entrenamiento de su caballo. Muestran compromiso no solo con su caballo, sino tambi√©n con ellos mismos. Adem√°s, saben que el aprendizaje nunca cesa para ellos y sus caballos, por lo que quieren asegurarse de que siempre est√°n ense√Īando las lecciones correctas. Estas son las personas que me llaman a lo largo de los a√Īos con tanta alegr√≠a en las mejoras de sus caballos, ellos mismos y la relaci√≥n entre ellos. Pudieron seguir creciendo como equipo porque el propietario no esperaba magia, aceptaron la responsabilidad y el desaf√≠o de cambiarse a s√≠ mismos. Ni una sola vez pidieron una varita ni esperaron que la magia curara sus problemas.

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