El proceso del cuidador … cuidar a un ser querido … es un viaje de arriba a abajo minuto a minuto. Hay d√≠as buenos en los que su ser querido es coherente, no tiene mucho dolor y parece ser la persona familiar con la que creci√≥. Hay d√≠as … incluso momentos, cuando un ser querido es un extra√Īo, parece ser inconsolable o incluso mezquino.

A menudo es difícil separar las partes de usted y de su ser querido durante estos tiempos fluctuantes. ¡Pero recordaría tan claramente los momentos en que algo tan simple como un nieto o una mascota podría causar un momento de consuelo y alegría!

Recordé a dos mascotas, en particular, que habían traído trabajo y amor a mis padres enfermos. Uno había sido mi perro, Oso Oso. ¡Había sido un chow pelirrojo que había capturado el corazón de toda mi familia desde el primer momento! De hecho, pensé que tenía que ir a la corte para obtener la custodia de él de parte de mi mamá y mi papá (¡y hermanos!) ¡Porque todos lo querían!

Mi mamá, mi papá y yo habíamos llegado a un acuerdo en el sentido de que mientras estaba trabajando, podían tener a Oso con ellos. ¡Y había sido tan bueno para ambos!

Para papá, Oso se había hundido bajo sus piernas, esperando ser acariciado. Papá, incluso con su enfermedad de Parkinson, había acariciado a Oso con sus manos temblorosas. Pero a Oso no le había importado. ¡Le encantó el toque y también fue genial para papá!

Para mam√°, Oso hab√≠a brindado protecci√≥n y seguridad. Sab√≠a que Oso los hab√≠a protegido; asustando a extra√Īos lejos de la puerta con su profundo ladrido. Si pap√° hab√≠a necesitado ayuda, Oso le hab√≠a dicho a mam√°.

¬°El segundo peque√Īo milagro hab√≠a llegado en forma de gatito!

En ese momento, papá había fallecido y mamá se había convertido en el ser querido que había estado cuidando. Mis hermanos y yo nos habíamos consultado sobre cómo conseguirle una mascota a Mama. No habíamos estado seguros de si hubiera sido un perro o un gato hasta que habíamos ido al cazador de animales local y miramos a nuestro alrededor. Allí, habíamos encontrado un gatito siamés.

Recordé la mirada en el rostro de Mamá cuando le llevamos el gatito a casa. ¡Los ojos de mamá se habían abierto de par en par con emoción! Sentimos que la magia estallaba por la habitación. Ella había llamado a la gatita Milkshake y se había quedado a su lado casi a cada momento. ¡A mamá le encantaba jugar y acariciar a ese gato, y había sido una experiencia de más sonrisas y amor mutuo!

Las mascotas nos hab√≠an ayudado a todos. Juntos, brindando amor y afecto incondicionales a nuestro ser querido, nosotros, los cuidadores, tambi√©n nos hemos beneficiado. Hemos visto a nuestros seres queridos m√°s felices, pero tambi√©n, ¬°hemos apreciado el amor que hemos recibido de esos peque√Īos √°ngeles peludos, tambi√©n!

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